
El nuevo decano de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad de Murcia comparte con el COORM sus prioridades para el comienzo del curso académico, sus propuestas para reforzar la formación clínica y su visión sobre el futuro de nuestra profesión.
Ante el inicio del curso académico, desde el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia (COORM) hemos entrevistado a Diego García Ayuso para conocer el proyecto con el que afronta el Decanato de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad de Murcia.
Su vinculación con el centro comenzó como estudiante y continuó como investigador y profesor. Ahora asume una nueva responsabilidad con la reforma del Grado entre sus prioridades y con propuestas que buscan acercar todavía más la formación universitaria a la práctica profesional.
A lo largo de esta conversación abordamos el reconocimiento sanitario del óptico-optometrista, la colaboración entre la Facultad y nuestro Colegio, las oportunidades de la inteligencia artificial y la importancia de escuchar a estudiantes y profesionales. Compartimos la entrevista completa.
El nombramiento y la nueva etapa
En primer lugar, enhorabuena por su nombramiento. ¿Qué significa para usted asumir el Decanato de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad de Murcia?
Muchas gracias. Me hace mucha ilusión, porque mi relación con esta Facultad viene de lejos. Aquí estudié, aquí me formé como investigador y aquí trabajo como profesor desde 2009. Cuando empecé mis estudios conocía bastante poco la profesión y, desde luego, no imaginaba que acabaría siendo decano. Hubo profesores que me ayudaron a encontrar mi camino y que siguen siendo personas muy importantes para mí. Todo eso pesa cuando asumes una responsabilidad así.
También llego después de ocho años como coordinador de estudiantes en el Vicerrectorado. Allí aprendí mucho sobre cómo funciona la Universidad, pero sobre todo sobre cómo nos afectan las decisiones que se toman en ella. A veces no puedes resolver lo que alguien te pide, pero sí puedes escucharlo y explicarle las cosas. Eso quiero mantenerlo.
Y tengo la suerte de contar con Rosa, Javi, Antonio y Beatriz. Por primera vez, todo el equipo decanal está formado por ópticos-optometristas titulados en la Universidad de Murcia. Compartimos ese vínculo con la Facultad, aunque cada uno tiene una trayectoria y una forma de ver las cosas. Confío mucho en ellos.
¿Con qué objetivos afronta esta nueva etapa y cuáles serán las prioridades de su mandato?
La reforma del Grado va a ocupar una parte importante del trabajo. El plan es de 2009, desde entonces la profesión ha evolucionado mucho, y necesitamos revisar qué estamos enseñando, cómo lo enseñamos y cuánta experiencia clínica adquiere el estudiante. Me interesa que esa revisión se haga escuchando también a quienes están ejerciendo y a los propios estudiantes.
Queremos, además, avanzar en un máster de orientación clínica apoyado en la CUVI e impulsar una Escuela de Práctica Optométrica junto al COORM. Son proyectos que requieren tiempo, acuerdos y recursos, y habrá que trabajar cada uno con quienes tienen que hacerlo posible.
También me gustaría que la internacionalización tuviera más peso, no solo entendida como movilidad. Quiero que nuestros estudiantes tengan más oportunidades de formarse fuera, pero también que la Facultad establezca relaciones estables con centros y universidades de referencia y que esas conexiones terminen mejorando lo que hacemos aquí.
Pero el programa también tiene mucho de organización diaria. Que los horarios tengan sentido, que no se concentren todas las entregas en la misma semana o que un estudiante sepa a quién acudir cuando tiene un problema. Después de tantos años trabajando con estudiantes, esas cosas me importan mucho.
¿Cómo describiría el momento que vive actualmente la Facultad y qué fortalezas destacaría?
Tenemos una buena base. Los equipos anteriores han hecho mucho por consolidar la Facultad y por desarrollar la CUVI. Hay grupos de investigación muy potentes, compañeros con mucha experiencia clínica y un Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios que conoce bien el centro. Podemos aprovechar mejor todo eso si trabajamos más coordinados.
Además, nuestro tamaño permite una cercanía que en otras facultades es más difícil. Podemos conocernos y hablar directamente de los problemas. Eso ayuda, aunque la coordinación no aparece sola por ser pocos: hay que dedicarle tiempo.
La formación de los futuros ópticos-optometristas
¿Cómo ha evolucionado la formación en Optometría en los últimos años y hacia dónde cree que debe dirigirse?
Yo estudié la Diplomatura y he vivido buena parte de esa evolución. La formación se ha ampliado y la profesión nos pide cada vez más preparación clínica. Pensemos, por ejemplo, en el manejo de la miopía o en la cantidad de información que obtenemos hoy con las técnicas de imagen. Todo eso debe tener su sitio en lo que enseñamos.
A mí me preocupa que el estudiante aprenda los contenidos de cada asignatura, pero luego tenga dificultades para relacionarlos cuando está delante de un paciente. Ahí tenemos margen para mejorar, tanto en la coordinación de la docencia como en la práctica supervisada.
En la reforma del Grado queremos tomar como referencia los estándares del Diploma Europeo en Optometría. Nos pueden ayudar a revisar con más precisión las competencias que debe adquirir un egresado. Y habrá que hacerlo conservando una base científica sólida, porque es la que permite entender lo que hacemos y adaptarnos cuando cambia la tecnología.
¿Qué competencias considera imprescindibles para que un estudiante esté preparado para incorporarse al ejercicio profesional?
Que sepa qué está haciendo y por qué. Saber realizar una prueba es necesario, después hay que interpretar el resultado, relacionarlo con lo que cuenta el paciente y decidir cómo actuar. También hay que reconocer cuándo necesitas consultar o derivar.
Y que sepa comunicarse. Puedes hacer una exploración muy buena, pero si el paciente sale sin entender qué le ocurre o qué le has recomendado, algo ha faltado. Escuchar y explicar se tienen que practicar durante la carrera. Al terminar habrá mucho por aprender, pero el estudiante debería llevarse una buena base y el criterio para seguir formándose.
La práctica clínica adquiere cada vez mayor importancia. ¿Cómo puede seguir reforzándose el aprendizaje práctico durante el Grado?
Con la revisión del plan de estudios queremos aumentar el tiempo dedicado a la práctica clínica supervisada. Los estudiantes necesitan más oportunidades de atender pacientes y comentar después lo que han hecho. Ahí aparecen dudas que no siempre surgen en clase.
La CUVI es fundamental para eso. Queremos trabajar con su dirección y con el profesorado para organizar mejor su participación en la docencia y facilitar trabajos de fin de estudios vinculados a la actividad clínica.
También queremos trabajar con el Rectorado en una figura de profesorado asociado clínico que permita incorporar a la docencia a ópticos-optometristas del Servicio Murciano de Salud. Y, después del Grado, el máster clínico que queremos impulsar permitiría profundizar en esa preparación.
¿Qué papel deben desempeñar la investigación, la innovación y la evidencia científica en la formación de los futuros profesionales?
La investigación es una parte muy importante de mi vida, así que seguramente se me nota cuando hablo de esto. A mí me ha enseñado a revisar lo que daba por sabido y a aceptar que un resultado puede llevarte por un camino distinto del que esperabas. Esa forma de trabajar es muy útil también en la clínica.
Me gustaría que cualquier estudiante pudiera leer un artículo y valorar qué permite concluir y qué no. Que ante una técnica o un producto nuevo supiera preguntarse cómo se ha estudiado y si los resultados justifican utilizarlo. Eso le va a hacer falta, aunque nunca se dedique a investigar.
Por eso queremos acercar más los grupos de investigación al estudiantado y aprovechar mejor los TFG y los TFM. Resolver una pregunta, aunque sea pequeña, con un buen método puede ser una experiencia formativa muy valiosa.
Los retos de la profesión
¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos que afronta actualmente la Optometría en España?
Creo que tenemos que conseguir que se conozca mejor lo que puede aportar un óptico-optometrista y que eso se traduzca en oportunidades para ejercer nuestras competencias. La presencia en la sanidad pública es una parte importante de ese reto. También lo es que la población conozca mejor la atención sanitaria que recibe en un establecimiento sanitario de óptica.
Hay dos procesos a los que debemos prestar atención: la reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, cuya consulta previa se abrió este año, y el proyecto de Real Decreto por el que se determinan las especialidades de conocimiento universitarias, que incluye por primera vez la Optometría con una denominación propia. Tienen consecuencias diferentes y conviene seguirlos con cuidado, sin dar por conseguido lo que aún depende de su desarrollo.
Desde la Facultad tenemos que participar con el Colegio y con el resto de facultades. Podemos aportar mucho desde la formación y la investigación, y necesitamos escuchar a quienes conocen las dificultades del ejercicio diario.
El aumento de la miopía, el envejecimiento de la población o el uso intensivo de pantallas están cambiando las necesidades visuales de la sociedad. ¿Está preparada la profesión para responder a estos retos?
Creo que sí. Tenemos una buena base, aunque necesitamos seguir actualizándonos. En miopía, por ejemplo, hoy prestamos mucha más atención a su progresión y a cómo controlarla. El envejecimiento nos exige responder a necesidades de baja visión y autonomía, y el uso de pantallas plantea consultas sobre molestias visuales y hábitos de trabajo.
Los ópticos-optometristas estamos muy cerca de la población. Eso nos permite orientar, hacer seguimiento y dedicar tiempo a la prevención. Pero el profesional también necesita apoyo para incorporar lo que va cambiando. Ahí la Universidad y el Colegio debemos facilitar formación útil, conectada con las dudas y los problemas que aparecen cada día en la consulta.
¿Considera que el papel sanitario del óptico-optometrista está suficientemente reconocido por las administraciones y por la sociedad?
No del todo. Mucha gente sigue asociando nuestra profesión casi exclusivamente con la graduación y las gafas. Es una parte importante del trabajo, pero nuestro papel en la prevención y la detección precoz merece conocerse mejor.
Pensemos en la infancia, detectar a tiempo una ambliopía, el llamado ojo vago, o identificar y seguir una miopía puede marcar una diferencia. Un problema visual sin atender puede dificultar el aprendizaje y afectar al rendimiento escolar.
En el Servicio Murciano de Salud ya trabajan ópticos-optometristas y queremos que esa presencia se amplíe. Con funciones claras, medios adecuados y una buena coordinación con los demás profesionales, podríamos mejorar la atención y contribuir a reducir las esperas y aliviar la presión asistencial. Me parece importante apoyarnos en la experiencia de quienes ya están trabajando allí y evaluar esa aportación.
¿Qué pasos cree que deberían darse para seguir reforzando ese reconocimiento sanitario?
Hay que trabajar con propuestas concretas. Si pedimos más presencia de ópticos-optometristas en el sistema sanitario, debemos explicar en qué servicios, para qué funciones y cómo se coordinaría su trabajo. También debemos procurar que esa incorporación permita aprovechar sus competencias, con una organización y unos medios adecuados. Sobre esa base podremos valorar los resultados, tanto en la atención a los pacientes como en el funcionamiento de los servicios.
La Universidad puede ayudar a diseñar esos estudios y aportar formación clínica. El Colegio tiene la experiencia de representación profesional y el contacto con los colegiados. Sería muy útil unir ese trabajo al de quienes ya ejercen en el Servicio Murciano de Salud.
También debemos mantener una interlocución con la Administración y seguir las reformas que afectan a la profesión. Estas cosas llevan tiempo. Habrá que insistir, presentar argumentos bien fundamentados y dar continuidad al trabajo.
La colaboración entre la Universidad y el COORM
La Facultad y el COORM mantienen una relación estrecha desde hace años. ¿Cómo valora esta colaboración?
La valoro mucho. La relación viene de años y tenemos que seguir cuidándola. Hablar con el Colegio nos permite conocer qué ocurre en la profesión y contrastar si la formación que ofrecemos responde a lo que se necesita fuera. En el equipo, además, Beatriz forma parte de la vocalía de formación del COORM y aporta mucha experiencia clínica.
Me gustaría que los estudiantes conocieran esa relación desde primero. Que pudieran hablar pronto con profesionales y fueran entendiendo qué significa el Colegio y qué puede aportarles durante su vida profesional.
¿En qué ámbitos cree que ambas instituciones pueden trabajar aún más unidas?
La Escuela de Práctica Optométrica es uno de los proyectos que más me gustaría desarrollar con el COORM. La idea es ayudar tanto a quien acaba de graduarse y necesita afianzar su práctica como a quien lleva años ejerciendo y quiere actualizarse.
Hay otra propuesta del programa que me parece muy útil, explorar una forma de apoyo científico a los profesionales. A una óptica llegan nuevos productos, equipos y procedimientos, y no siempre es fácil encontrar tiempo para revisar la evidencia que los respalda. La Facultad podría colaborar con el Colegio para analizar esa información y ofrecer una valoración fundamentada.
También podemos trabajar más en prácticas externas y en orientación profesional, contando con los colegiados para que los estudiantes conozcan trayectorias distintas. Y me gustaría que exploráramos juntos nuevas vías de ejercicio profesional para nuestra titulación. Creo que la Facultad y el Colegio pueden ayudarse mucho a identificar esas oportunidades y a trabajar para hacerlas posibles.
¿Qué papel considera que debe desempeñar el COORM en la formación continua de los profesionales una vez finalizan sus estudios universitarios?
Para mí, su papel es estratégico. El COORM conoce de primera mano qué necesitan los profesionales, y esa experiencia debe ayudarnos a orientar la formación que ofrecemos. De ahí nace la idea de la Escuela de Práctica Optométrica, que queremos desarrollar juntos para acompañar los primeros pasos en la profesión y facilitar la actualización de quienes ya llevan años ejerciendo.
También debemos ponérselo fácil a quien se forma mientras trabaja, combinando horarios compatibles con su actividad, contenidos en línea y práctica presencial cuando sea necesaria.
Innovación y futuro
La inteligencia artificial está transformando todas las profesiones sanitarias. ¿Cómo cree que cambiará la Optometría durante la próxima década?
Creo que va a cambiarla mucho. Me interesa especialmente este tema y quiero que la Facultad se implique. No sé cómo serán las herramientas dentro de diez años, pero sí creo que debemos preparar ya a los estudiantes para trabajar con ellas.
Veo posibilidades en el análisis de imágenes y datos, en la investigación y en tareas de gestión. En la docencia tendremos que revisar también cómo enseñamos y evaluamos cuando el estudiante puede obtener una respuesta en segundos.
Eso, a mi juicio, hace más importante la formación. Para valorar si una respuesta tiene sentido hay que saber de Optometría. Si una herramienta propone algo que no encaja con lo que cuenta el paciente o con la exploración, el profesional debe ser capaz de reconocerlo y comprobarlo. Queremos incorporar la IA a la Facultad con ese criterio, de forma coordinada con la Universidad y prestando atención a sus límites y al uso de los datos.
¿Qué oportunidades ofrecerán las nuevas tecnologías a los ópticos-optometristas y cuáles serán los principales desafíos?
Nos permitirán conocer mejor qué le ocurre a un paciente, seguir su evolución y abrir nuevas posibilidades de atención. También pueden ofrecer oportunidades profesionales que hoy apenas empezamos a explorar.
El reto será que sepamos aprovecharlas con criterio. Tener más información no siempre facilita decidir, hay que entender qué estamos midiendo, qué fiabilidad tiene y cómo encaja con lo que le ocurre a esa persona. Me gustaría que nuestros estudiantes aprendieran a hacerse esas preguntas mientras utilizan la tecnología. Esa preparación les servirá también cuando lleguen herramientas que todavía no conocemos.
La Facultad y su relación con la sociedad
¿Qué proyectos le gustaría impulsar durante su mandato para seguir situando a la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad de Murcia como un referente nacional?
Además de la reforma del Grado y del máster clínico que queremos impulsar, me gustaría aprovechar mejor la CUVI para desarrollar proyectos que unan la formación de los estudiantes con la investigación y la atención a pacientes.
Tenemos grupos con mucha capacidad y experiencias distintas en Óptica, Optometría y Oftalmología. Quiero facilitar que colaboren entre sí y con profesionales, y que los estudiantes puedan participar. Las jornadas de investigación en Ciencias de la Visión que proponemos pueden ayudarnos a conocer mejor lo que hace cada uno y encontrar proyectos compartidos.
También quiero que los profesionales encuentren en la Facultad un lugar al que acudir para actualizarse o estudiar una duda de su práctica. Me gustaría que se nos conociera por la calidad de la formación y por ser una Facultad con la que resulta fácil trabajar.
¿Cómo puede la Universidad contribuir a acercar la salud visual a la sociedad y fomentar una mayor cultura preventiva?
Tenemos que salir más y explicar mejor lo que sabemos. Podemos hacerlo con el COORM, con centros educativos y con asociaciones de pacientes, adaptando las actividades a las necesidades de cada colectivo. Una familia que consulta por la visión de su hijo necesita información distinta de una persona que está perdiendo autonomía por un problema visual.
El programa recoge campañas de salud visual, actividades con población vulnerable y divulgación sobre temas como la miopía, la baja visión o el uso de lentes de contacto. Me interesa que tengan continuidad y que podamos valorar si están siendo útiles.
Quiero que los estudiantes participen, siempre con supervisión. Explicar algo a una persona que no tiene tus conocimientos te obliga a entenderlo bien y a escuchar sus dudas. Es una buena forma de aprender lo que implica ejercer una profesión sanitaria desde una universidad pública.
Un mensaje a nuestros colegiados
¿Qué le gustaría que recordaran estudiantes, profesores y profesionales cuando finalice su etapa como decano?
Me gustaría que recordaran que podían hablar con nosotros, también para discrepar, y que procurábamos explicar las decisiones. Habrá cosas que no salgan como esperamos y momentos en los que me equivoque. Espero saber escucharlo y corregir.
Quiero que queden mejoras en la formación y que quienes estudian y trabajan aquí se hayan sentido parte de ellas. Y que se recuerde el trabajo de Rosa, Javi, Antonio y Beatriz. Ojalá, cuando terminemos, quienes continúen encuentren algunas cosas más fáciles gracias a lo que hayamos hecho.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los colegiados del COORM y a todos los ópticos-optometristas de la Región de Murcia?
Que cuenten con nosotros y que se acerquen a la Facultad. Me gustaría que nos dijeran qué formación echan en falta, qué problemas encuentran al ejercer y en qué creen que podemos ayudar. También que compartan su experiencia con nuestros estudiantes. Tenemos mucho que aprender de los profesionales que están atendiendo pacientes cada día.
Yo me formé aquí y sé lo que puede significar el vínculo con esta Facultad. Me gustaría que quienes estudiaron en ella siguieran sintiéndola suya, y que quienes se formaron en otras universidades encontraran también un lugar donde colaborar.
Tenemos bastante trabajo por delante y muchas ganas de hacerlo con el COORM y con los colegiados. Os invito a participar, a proponernos cosas y también a decirnos lo que creéis que debemos mejorar.





