El próximo 12 de agosto se podrá observar un eclipse solar desde buena parte de España. Ante este acontecimiento astronómico, el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia (COORM) recuerda que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede provocar lesiones irreversibles en la retina.

4 de agosto 2026

Aunque durante el eclipse el Sol parezca menos brillante o el ambiente se oscurezca, la radiación solar continúa siendo suficientemente intensa como para dañar la visión mientras cualquier parte del disco solar permanezca visible.

Recomendaciones del COORM para observar de forma segura el eclipse solar

La falsa sensación de seguridad, uno de los principales riesgos

Uno de los principales peligros durante un eclipse es la falsa sensación de seguridad que produce la disminución de la luminosidad. Muchas personas creen que, al molestar menos a la vista, el Sol deja de representar un peligro.

Sin embargo, la radiación solar sigue siendo capaz de producir daños en la retina. Esta falsa sensación de seguridad puede hacer que se mantenga la mirada durante más tiempo, aumentando el riesgo de sufrir lesiones oculares graves.

“El eclipse puede hacer que el Sol moleste menos a la vista, pero eso no significa que sea más seguro mirarlo. Precisamente esa falsa sensación de seguridad puede llevar a mantener la mirada durante más tiempo y provocar lesiones irreversibles en la retina”.Andrés Gené Sampedro, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas

Consejos de protección visual para observar el eclipse solar

Cómo disfrutar del eclipse de forma segura

Para disfrutar de este acontecimiento astronómico sin poner en riesgo la salud visual, los ópticos-optometristas recomiendan seguir una serie de medidas básicas de prevención:

  • Utilizar exclusivamente gafas homologadas para eclipses solares. Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no protegen frente a la radiación presente durante la observación directa del Sol.
  • Comprobar que las gafas cumplen la norma ISO 12312-2. Es recomendable adquirirlas en establecimientos sanitarios de óptica, donde también se puede recibir asesoramiento profesional sobre su correcta utilización.
  • No utilizar métodos caseros. Las radiografías, los cristales ahumados, los negativos fotográficos y otros materiales improvisados no ofrecen una protección adecuada.
  • Revisar las gafas antes de utilizarlas. Si presentan rayaduras, perforaciones, dobleces o cualquier otro deterioro, no deben emplearse. Ante cualquier duda sobre su estado o procedencia, es preferible no utilizarlas.
  • Extremar las precauciones con prismáticos, telescopios y cámaras. Las gafas para eclipses no pueden utilizarse junto a estos dispositivos. Estos instrumentos concentran la radiación solar y requieren filtros solares específicos correctamente instalados.
  • Optar por métodos de observación indirecta. La cámara oscura o la proyección estenopeica permiten proyectar la imagen del Sol sobre una superficie sin observarlo directamente.
  • Supervisar siempre a los menores. Los niños deben observar el eclipse bajo la vigilancia de un adulto. En los más pequeños, la observación indirecta es la opción más segura.
Información del COORM sobre la observación segura del eclipse solar

Una lesión que puede no doler, pero sí dejar secuelas

La exposición directa al Sol sin la protección adecuada puede producir retinopatía solar, una lesión que afecta principalmente a la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y de la percepción de los detalles.

Entre sus posibles consecuencias se encuentran la visión borrosa, la aparición de una mancha central que puede llegar a ser permanente, la distorsión de las imágenes, la dificultad para leer y las alteraciones en la percepción de los colores.

Además, la retina carece de receptores del dolor. Por este motivo, el daño puede producirse sin que la persona note molestias durante la exposición. En algunos casos, los síntomas aparecen horas o incluso días después, cuando la lesión ya se ha producido.

“Muchas personas creen que, si no sienten dolor o el Sol parece menos brillante, no existe peligro. Sin embargo, los daños en la retina pueden producirse sin previo aviso y manifestarse posteriormente”.

Desde el COORM se anima a la ciudadanía a disfrutar de este fenómeno astronómico con responsabilidad y se recuerda que nunca debe mirarse directamente al Sol sin la protección adecuada, ni siquiera durante unos segundos.

Ante cualquier duda sobre la protección visual más adecuada o si aparecen alteraciones en la visión después de observar el eclipse, se recomienda consultar cuanto antes con un profesional óptico-optometrista.