
Desde el COORM nos hacemos eco de la presentación del Decálogo para la Salud Visual Infantil en España, celebrada el pasado 9 de octubre en el Congreso de los Diputados. La iniciativa «Mirando al Futuro», respaldada por catorce entidades científicas, profesionales y de pacientes, propone avanzar hacia una estrategia nacional centrada en la prevención, la detección precoz y el control de la progresión de la miopía desde la infancia.
La jornada reunió a representantes del ámbito sanitario, asociaciones de pacientes e instituciones para abordar los retos de la salud visual infantil y las políticas públicas necesarias para protegerla. El encuentro se celebró en el marco del Día Mundial de la Visión y combinó el análisis profesional con el debate sobre medidas sanitarias, educativas y de infancia. Información sobre la jornada.
Entre las organizaciones que respaldan el documento se encuentra el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas. Desde nuestro Colegio difundimos sus propuestas dentro del Mes de la Visión que celebramos en octubre, con el objetivo de acercar a las familias y a nuestros colegiados una iniciativa que sitúa el cuidado de la visión de los menores en el debate público.
Más allá de corregir la graduación
El decálogo plantea que el abordaje de la miopía infantil no debe limitarse a corregir las dificultades para ver. Propone reforzar la prevención, identificar tempranamente los casos y garantizar un seguimiento que permita valorar su evolución y el riesgo de progresión.
El documento también destaca la necesidad de una respuesta coordinada entre los ámbitos sanitario, educativo y social. Su objetivo es que el acceso a la atención visual no dependa exclusivamente de la iniciativa de las familias, de su situación económica o de su lugar de residencia.
Se trata de una propuesta dirigida a las administraciones nacionales y autonómicas, no de una estrategia ya aprobada ni de nuevas prestaciones que hayan entrado en vigor.
Diez líneas de acción para proteger la salud visual infantil
El documento recoge diez prioridades:
- Reconocer la miopía infantil como un problema emergente de salud pública.
- Desarrollar programas de detección temprana de la miopía y del riesgo de progresión.
- Impulsar la prevención mediante entornos y hábitos saludables.
- Establecer protocolos comunes de derivación y coordinación asistencial.
- Reforzar la colaboración entre los profesionales implicados.
- Garantizar la continuidad de la atención desde la infancia hasta la edad adulta.
- Evaluar e incorporar, cuando proceda, intervenciones de control de la progresión respaldadas por evidencia científica.
- Integrar la promoción de la salud visual en los entornos educativos y comunitarios.
- Mejorar la formación de profesionales sanitarios y educativos.
- Incrementar la inversión pública en prevención, investigación y concienciación.
Entre las herramientas propuestas destaca una Cartilla de Salud Visual Infantil, integrada en los sistemas de seguimiento de la salud del menor. Su finalidad sería registrar las revisiones, la graduación, la evolución visual y las derivaciones, facilitando la continuidad de la atención y el acceso de las familias a información comprensible.
El papel del óptico-optometrista y la coordinación profesional
El decálogo incluye expresamente a la optometría en las rutas de atención y seguimiento, junto con pediatría, atención primaria y oftalmología. También contempla la participación de la enfermería escolar y de los profesionales educativos.
Desde el COORM ponemos en valor esta visión interdisciplinar. El óptico-optometrista forma parte de la atención sanitaria a la población infantil y puede contribuir, dentro de sus competencias, a la evaluación visual, la corrección óptica, el seguimiento y la orientación a las familias.
El documento propone que esta colaboración se apoye en circuitos claros, una comunicación fluida y criterios compartidos, para evitar la fragmentación de la atención.
Una responsabilidad compartida
La iniciativa también pone el foco en la información a las familias y en la creación de entornos saludables. Entre sus propuestas figuran fomentar el tiempo al aire libre y reducir el exceso de trabajo prolongado en visión cercana, dentro de un enfoque preventivo basado en la evidencia.
Durante nuestro Mes de la Visión, seguimos dando visibilidad a las iniciativas que promueven una atención visual cercana, coordinada y accesible. Proteger la salud visual desde la infancia requiere la implicación de profesionales, familias, centros educativos y administraciones: una responsabilidad compartida con efectos a lo largo de toda la vida.





